Otra joyita
 

                            CAPÍTULO 4: DE FORMATOS DISCOGRÁFICOS Y OTRAS LINDEZAS ARTÍSTICAS

       Antes de convertirse en fetiche de coleccionista formaban parte de nuestra existencia cotidiana como el papel Elefante, la Mirinda y la función de las 4 del Arosa. Un objeto de consumo al alcance de todas las clases sociales, al contrario de lo que sucedía con los Elepés, de elevado precio. El EP, de tanto éxito en nuestro país, con sus cuatro canciones y su precio razonable, era el formato por excelencia en los años sesenta. Con el boom de la FM el single vivió su esplendor. Avalanchas de Maxis, Maxi-Epés y Mini-Elepés inundaron el mercado en los buenos tiempos de la independencia discográfica. Una locura desconcertante de velocidades y pulgadas que pronto se extinguiría con la llegada del flamante CD.

        Para los buscadores impenitentes de rarezas que nos dejamos las dioptrías en los rastrillos más variopintos -huyendo de las agobiantes ferias de coleccionismo- donde todos discos valen lo mismo y donde casi todo es morralla y desecho, cuando nos topamos con alguno aceptable respiramos profundamente y pensamos... ¡al fin! Es como tamizar toneladas de barro y arena para obtener el ansiado oro. Tarde o temprano aparece, es cuestión de paciencia, y la recompensa os aseguro que merece la pena. Veamos ejemplos.

        Nadie se creería que Tino Casal se presentó al festival de BENIDORM, mucho antes de convertirse en el rey del Neo-Romanticismo hispano con su Champú de Huevo, si no dejase como prueba un  single para Philips de título hoy políticamente incorrecto: Emborráchate. Ahí queda eso. Con un look que apesta a Pachuli y a ‘43 con cola’ y unas melenas predecesoras del Puma, esta gema de 1978 no tiene desperdicio. Pero no se vayan todavía, aún hay más.

        Todos conocemos la irregular carrera de Rosario, sus infructuosos devaneos con el cine en los ochenta, su empecinamiento en demostrarnos que una ‘Flores’ lleva el arte y el tronío en la sangre. Subió a lo más alto del hit-parade hispano con su primer Lp, ‘De Ley’, a comienzos de los 90, la década del mestizaje rentable y vendible. Antonio no vivió para disfrutar del éxito, le consumió la paciencia y el pesado lastre que supuso la indiferencia de público y crítica en los vanguardistas ochenta.

CONFESIÓN Nº3

        Yo mismo escuché perplejo a la salida de un concierto de Gabinete Caligari -triunfantes aquel año con su Cuatro Rosas- la exclamación sin rubor de varios estudiantes y amigos:
             
Que pena, son gitanos...

       Lo dirían por las patillas de Edi o la cara de Jaime, porque Ferni era todo un guaperas. O quizás fuera por la floreada camisa de Ulises, anudada al vientre en plan Gipsy. Sí, ya, ¡que nos salimos del tema!

VOLVAMOS CON ROSARIO

        Aprendida la lección de su hermano, la RCA la fichó en 1984 para grabar un Mini-Lp de cinco canciones, ocultando en la portada cualquier rasgo que delatase su origen racial, vistiéndola y maquillándola al más puro estilo Pop. La misma táctica que habían utilizado las Azúcar Moreno para su primer 45 r.p.m. -agárrense bien para leer esto: las hermanas Salazar interpretando temas de Fernando Márquez ¡El Zurdo!-.
De aquel Mini salieron dos sencillos: Pienso en Ti yVuela de Noche. ¡Sorpresa! En la contraportada del primero sí que adivinamos el portentoso parecido con su madre en una pose fotográfica digna de Man Ray. La niña canta increíblemente bien, alcanzando octavas insospechadas, imposibles de igualar hoy en día.

        Pero nada, se ve que el público no sucumbió al duende enmascarado bajo aquellos arreglos pretendidamente 'a la moda'. Escuchar hoy esos temas produce candidez, tanta inocencia abruma. Claro que la RCA entonces estaba gafada; sólo le salieron rentables los Zombies de Bernardo Bonezzi, nunca demostraron su confianza por los entonces emergentes grupos nacionales.
        Para las multinacionales, el grifo de los fichajes se cerraría en 1981, acelerando el parto de los sellos independientes que ya son historia. A Las Chinas le tocó la ídem; un single 'y medio' es su legado: El Hombre Salvaje en uno y Te Espío en otro compartido con la cancioncilla de Cristina Marcos para la película ‘La  Próxima Estación’.

          
Su cantante, alias Kikí D’akí, probaría en solitario con temas del Zurdo (otra vez él) y con arreglos tecno de Mario Gil muy en el estilo de La Mode. Una Rara Avis de nuestro Pop, donde las chicas no logran alcanzar el reconocimiento del respetable si no enseñan carne en la portada o hacen alardes de una alarmante deficiencia intelectual. Y antes de finalizar, una recomendación personal:

                   No olviden Vitaminarse y Mineralizarse.

        Y reciban puntualmente su dosis de Popemas. Su materia gris se lo agradecerá.
 

    Referencias básicas